—¿Tanto así, jefa? —preguntó Claudia con una ceja levantada.
—Tanto así —respondió Pilar, y esbozó una sonrisa apenas perceptible—. No me gustan los lobos con toga. abogada pilar pavón
El caso parecía, a simple vista, una disputa hereditaria más. Una viuda, doña Carmen Rivas, desposeída de su casa por una cláusula abusiva en el testamento de su difunto esposo. Pero Pilar descubrió algo más: el notario que había redactado el testamento era primo del hermano del fallecido, y juntos habían fraguado un entramado para quedarse con el inmueble y un terreno anexo valorado en medio millón de euros. —¿Tanto así, jefa
Claro, aquí tienes una historia corta sobre la abogada Pilar Pavón. Pilar Pavón ajustó las gafas de montura metálica sobre su nariz y observó la carpeta que descansaba sobre su escritorio de roble. El membrete decía: Caso 2047 – Familia Rivas . Llevaba tres semanas con el caso, y cada nueva prueba la sumergía en un pozo más profundo de indignación. No me gustan los lobos con toga