Mientras tanto, en el lago de la villa de Padmé, la tensión se convierte en ternura. Anakin, incapaz de ocultar sus sentimientos, confiesa su amor. Padmé, fiel al deber, lo rechaza—pero sus actos hablan más que sus palabras. Una noche, frente al fuego, se besan.
"El miedo lleva a la ira", susurra. "La ira lleva al odio. Y el odio... lleva al sufrimiento."
Una figura encapuchada con ojos amarillos responde con voz grave:
"Bien, lord Tyranus. El lado oscuro está más fuerte que nunca. La República caerá... y de sus cenizas surgirá un Imperio."
Mientras tanto, en el balcón de su fortaleza en Geonosis, el Conde Dookan habla con las sombras.
Han pasado diez años desde la invasión de Naboo. La República está fragmentada por movimientos separatistas liderados por el misterioso Conde Dookan, un antiguo Jedi. El Senado se estanca en debates interminables, mientras el Canciller Palpatine acumula poderes de emergencia en secreto. La paz, frágil como el cristal, está a punto de quebrarse.
Anakin y Padmé llegan justo cuando Dookan sentencia a Obi-Wan a muerte en la arena del petauro. Caen en la trampa. Los tres son atados a enormes pilares mientras bestias monstruosas son liberadas: un reek, un nexu y un acklay. La ejecución comienza.
Obi-Wan es capturado en Geonosis. Descubre que el Conde Dookan lidera la Confederación de Sistemas Independientes y que ha orquestado el atentado contra Padmé. También descubre planes para fabricar miles de droides de batalla.